La Calle 3D de Moca: el rincón donde el arte, la identidad y el turismo caminan de la mano
Uno de los elementos que ha favorecido la popularidad de la Calle 3D es que se trata de un espacio abierto al público y de acceso gratuito.

MOCA, Espaillat.– En pleno corazón de Moca, entre las calles Colón e Independencia, existe un espacio donde el pavimento dejó de ser simplemente una superficie para convertirse en un lienzo. Allí, en medio del movimiento cotidiano del municipio, nació la Calle 3D, un escenario urbano que combina arte, identidad, creatividad y turismo.
Lo que a primera vista parece un mural pintado en el suelo se transforma, desde el ángulo correcto, en una experiencia visual capaz de engañar al ojo y transportar al visitante a una tercera dimensión.
Pero la Calle 3D es mucho más que una obra llamativa para tomar fotografías. Es una especie de galería a cielo abierto que cuenta la historia y muestra los símbolos que definen a Moca.
Sobre el pavimento aparecen representaciones de elementos vinculados con la identidad local: iglesias, ríos, montañas, vegetación, flora, gastronomía y la emblemática muñeca sin rostro, convertidos en piezas de una composición que invita a recorrer visualmente la esencia del municipio.
Un museo pintado sobre el pavimento
La obra fue concebida por el arquitecto Juan Alberto Tejada, quien aprovechó las características del espacio urbano para desarrollar una propuesta artística basada en la perspectiva.
La pintura no está diseñada para ser contemplada únicamente desde arriba. Su verdadera magia aparece cuando el visitante se coloca en el punto indicado y observa a través del lente de una cámara.
Es entonces cuando las figuras parecen levantarse del suelo, abrirse frente al espectador o adquirir una profundidad que, en realidad, solo existe gracias al ingenio artístico.
La técnica convierte una calle común en un escenario fotográfico donde niños, jóvenes, adultos y familias completas se convierten en protagonistas de la obra.
Cada fotografía tiene algo de ilusión óptica y algo de memoria: el visitante no solo se lleva una imagen, sino también una representación de Moca.
Del arte a una oportunidad de trabajo
El atractivo de la Calle 3D también ha generado oportunidades para jóvenes que encontraron en el espacio una forma de convertir la creatividad en sustento.
Uno de ellos es Mauricio Valga, quien se dedica a fotografiar a los visitantes y a ayudarlos a conseguir el ángulo y la posición adecuados para que la ilusión tridimensional pueda apreciarse plenamente.
Valga explica que su experiencia comenzó desde los primeros pasos del proyecto.
“Cuando se inició la pintura tridimensional, yo era policía municipal. Junto con el pintor, que es Julio Tejada, él me daba las instrucciones”, recuerda.
Con el tiempo aprendió a identificar los puntos exactos desde donde debía colocarse cada visitante y cómo orientar la cámara para obtener el efecto deseado.
“Estamos sacando los ángulos y las posiciones para que la foto quede lo más bonita posible, para que se vea tridimensional”, explica.
Así, lo que nació como una propuesta artística terminó creando una pequeña cadena de actividad económica alrededor del turismo.
Fotógrafos y emprendedores locales aprovechan el flujo de visitantes para ofrecer sus servicios y convertir una atracción cultural en una fuente de ingresos.
Un imán para visitantes
La Calle 3D se ha convertido en uno de esos lugares que despiertan curiosidad incluso entre quienes llegan a Moca por primera vez.
Familias, grupos de amigos, jóvenes y turistas se detienen para experimentar con las imágenes y buscar la fotografía perfecta.
Y aunque el flujo de visitantes cambia de acuerdo con las condiciones del día, quienes trabajan en el lugar aseguran que en jornadas de mayor movimiento pueden llegar cientos de personas.
“Aquí a veces llegan 500, 400, 350 personas”, cuenta Valga.
Durante los períodos de mayor calor, sin embargo, la asistencia suele disminuir.
“Ahora, por el motivo del calor, las personas están llegando entre 40 o 70 personas”, explica.
Aun así, el espacio conserva su capacidad de convocatoria, especialmente durante actividades especiales, temporadas de mayor movimiento y jornadas en las que las familias buscan alternativas de entretenimiento.
Una experiencia gratuita y para toda la familia
Uno de los elementos que ha favorecido la popularidad de la Calle 3D es que se trata de un espacio abierto al público y de acceso gratuito.
No se necesita pagar una entrada para caminar sobre sus pinturas, buscar el ángulo perfecto y convertirse en parte de las escenas.
Arte que mueve turismo
En tiempos en que las ciudades buscan nuevas formas de atraer visitantes y dinamizar sus economías locales, Moca encontró en el arte urbano una herramienta sencilla, pero poderosa.
La Calle 3D demuestra que un atractivo turístico no necesariamente necesita grandes edificaciones ni costosas instalaciones. A veces basta una idea creativa, un espacio público y la voluntad de convertirlo en una experiencia.
Aquí, el pavimento se transforma en escenario; la pintura se convierte en ilusión; la fotografía se convierte en recuerdo y el visitante pasa de espectador a protagonista.
Más importante aún, la propuesta demuestra que la cultura también puede generar oportunidades económicas cuando se conecta con el turismo y la creatividad.
La Calle 3D de Moca es, en definitiva, una obra que se mira con los ojos, se descubre a través de la cámara y se entiende con la identidad.
Un espacio donde una simple calle adquirió profundidad, donde el arte salió de las galerías para instalarse bajo los pies de la gente y donde la historia de un pueblo quedó dibujada sobre el pavimento.
La Calle 3D no solo invita a tomar una fotografía: invita a mirar a Moca desde otra perspectiva.
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