Vivienda: Donalds y Jolly proponen caminos opuestos para abaratar la casa propia en Florida
El republicano apuesta por bajar impuestos y agilizar permisos de construcción; el demócrata rechaza la Enmienda 3 y quiere concentrar el alivio en quienes compran por primera vez

Por Milka Hernández
FLORIDA.– La vivienda se ha metido de lleno en la carrera por la gobernación. Byron Donalds y David Jolly coinciden en algo que cualquier floridano con hipoteca, alquiler o una factura de seguro sabe de memoria: comprar una casa, y mantenerla, cuesta cada vez más. Donde no coinciden es en la receta, y esa diferencia dice mucho sobre el papel que cada uno le asigna al gobierno.
Donalds respalda la Enmienda 3, que irá a las urnas el 3 de noviembre. La medida elevaría la exención homestead de US$50,000 a US$150,000 en 2027 y a US$250,000 en 2028 para ciertos impuestos no escolares.
Además, bajaría de 10% a 5% el tope anual de aumento en la tasación de las propiedades que no califican como residencia principal. Necesita al menos 60% de los votos para aprobarse.
A ese recorte tributario el candidato republicano le suma una propuesta que atrae menos titulares, aunque podría pesar tanto o más en el precio final de una vivienda: acortar los plazos de los permisos de construcción. Durante el Sunshine Economy Summit de WLRN, Donalds planteó que el estado financie una plataforma tecnológica para que los gobiernos locales modernicen sus procesos de aprobación. Su razonamiento es de constructor: cada mes que un proyecto pasa detenido en una oficina termina cargado al precio que paga el comprador.
Jolly arranca desde otro lugar. Se opone a la Enmienda 3 porque, a su juicio, abriría un hueco en las finanzas de condados y municipios, sobre todo en los más pequeños, y pondría en riesgo servicios que dependen de esos ingresos. Su alternativa es una exención dirigida a los compradores de primera vivienda.
Las dudas sobre la enmienda no vienen solo del lado demócrata. Varios gobiernos locales y la Florida Sheriffs Association han advertido sobre su impacto en los presupuestos. Y un estudio de la Florida Housing Coalition, divulgado esta semana, sostiene que la medida podría empujar al alza los alquileres, un efecto que tocaría precisamente a quienes todavía no tienen casa propia.
Planteado así, el debate deja de ser una simple discusión sobre bajar impuestos. Donalds confía en aliviar al propietario y en quitarle trabas al mercado para que construya más y más rápido. Jolly prefiere un beneficio más estrecho y proteger el dinero con el que las alcaldías y los condados pagan policías, bomberos y carreteras.
Para el votante, pocas diferencias entre los dos candidatos resultan tan concretas. Los dos prometen que vivir en Florida será más asequible. La pregunta que tendrá que responder en noviembre es a quién beneficia cada plan, de dónde sale el dinero y quién termina pagando la cuenta.
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